Mostrando entradas con la etiqueta Julio Cortazar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Cortazar. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de septiembre de 2014

"Los buenos servicios" por Julio Cortázar

Titulo: Los buenos servicios
Incluido en el libro: Las armas secretas
Año: 1959

"Desde hace un tiempo me cuesta encender el fuego. Los fósforos no son como los de antes, ahora hay que ponerlos cabeza abajo y esperar a que la llama tome fuerza; la leña viene húmeda, y por más que le recomiendo a Frédéric que me traiga troncos secos, siempre huelen a mojado y prenden mal. Desde que me empezaron a temblar las manos todo me cuesta mucho más. Antes yo tendía una cama en dos segundos, y las sábanas quedaban como recién planchadas. Ahora tengo que dar vueltas y más vueltas alrededor de la cama, y madame Beauchamp se enoja y dice que si me paga por hora es para que no pierda tiempo alisando un pliegue aquí y otro allá. Todo porque me tiemblan las manos, y porque las sábanas de ahora no son como las de antes, tan firmes y gruesas. El doctor Lebrun ha dicho que no tengo nada, solamente hay que cuidarse mucho, no tomar frío y acostarse temprano. "¿Y ese vaso de vino cada tanto, eh, madame Francinet? Sería mejor que lo suprimiéramos, y también el pernod a mediodía"."

Continuar leyendo Los buenos servicios

"Las armas secretas" por Julio Cortázar

Titulo: Las armas secretas
Incluido en el libro: Las armas secretas
Año: 1959

"Curioso que la gente crea que tender una cama es exactamente lo mismo que tender una cama, que dar la mano es siempre lo mismo que dar la mano, que abrir una lata de sardinas es abrir al infinito la misma lata de sardinas. «Pero si todo es excepcional», piensa Pierre alisando torpemente el gastado cobertor azul. «Ayer llovía, hoy hubo sol, ayer estaba triste, hoy va a venir Michèle. Lo único invariable es que jamás conseguiré que esta cama tenga un aspecto presentable». No importa, a las mujeres les gusta el desorden de un cuarto de soltero, pueden sonreír (la madre asoma en todos sus dientes) y arreglar las cortinas, cambiar de sitio un florero o una silla, decir sólo a ti se te podía ocurrir poner esa mesa donde no hay luz. Michèle dirá probablemente cosas así, andará tocando y moviendo libros y lámparas, y él la dejará hacer mirándola todo el tiempo, tirado en la cama o hundido en el viejo sofá, mirándola a través del humo de una Gauloise y deseándola."

Continuar leyendo Las armas secretas

"Las babas del diablo" por Julio Cortázar

Titulo: Las babas del diablo
Incluido en el libro: Las armas secretas
Año: 1959

"Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos.
         Puestos a contar, si se pudiera ir a beber un bock por ahí y que la máquina siguiera sola (porque escribo a máquina), sería la perfección. Y no es un modo de decir. La perfección, sí, porque aquí el agujero que hay que contar es también una máquina (de otra especie, una Cóntax 1.1.2) y a lo mejor puede ser que una máquina sepa más de otra máquina que yo, tú, ella —la mujer rubia— y las nubes. Pero de tonto sólo tengo la suerte, y sé que si me voy, esta Rémington se quedará petrificada sobre la mesa con ese aire de doblemente quietas que tienen las cosas movibles cuando no se mueven."

Continuar leyendo Las babas del diablo

"Cartas de mamá" por Julio Cortázar

Titulo: Cartas de mamá
Incluido en el libro: Las armas secretas
Año: 1959

"Muy bien hubiera podido llamarse libertad condicional. Cada vez que la portera le entregaba un sobre, a Luis le bastaba reconocer la minúscula cara familiar de José de San Martín para comprender que otra vez más habría de franquear el puente. San Martín, Rivadavia, pero esos nombres eran también imáenes de calles y de cosas, Rivadavia al seis mil quinientos, el caserón de Flores, mamá, el café de San Martín y Corrientes donde lo esperaban a veces los amigos, donde el mazagrán tenía un leve gusto a aceite de ricino. Con el sobre en la mano, después del Merci bien, madame Durand, salir a la calle no era ya lo mismo que el día anterior, que todos los días anteriores. Cada carta de mamá (aun antes de eso que acababa de ocurrir, este absurdo error ridículo) cambiaba de golpe la vida de Luis, lo devolvía al pasado como un duro rebote de pelota."

Continuar leyendo Cartas de mamá

"El perseguidor" por Julio Cortázar

Titulo: El perseguidor
Incluido en el libro: Las armas secretas
Año: 1959

"Dédée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba bien, y he ido en seguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso. Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere leer el diario o verse la cara. No hace frío, pero he encontrado a Johnny envuelto en una frazada, encajado en un roñoso sillón que larga por todos lados pedazos de estopa amarillenta. Dédée está envejecida, y el vestido rojo le queda muy mal; es un vestido para el trabajo, para las luces de la escena; en esa pieza del hotel se convierte en una especie de coágulo repugnante."

Continuar leyendo El perseguidor

miércoles, 2 de julio de 2014

10 Grandes cuentistas que también fueron grandes novelistas

Muchos escritores son famosos por sus cuentos, otros por sus novelas, pero de tanto en tanto aparecen autores que son capaces de cultivar ambos géneros literarios con gran maestría. Aquí una lista con 10 Grandes cuentistas que también fueron grandes novelistas.

El autor de grandes cuentos como La trama celeste y En memoria de Paulina, tuvo éxito también en la novela con obras como La invención de Morel o Diario de la guerra del cerdo. 

Tan bueno en la novela con obras como Mujeres y Pulp, lo fue así mismo en el cuento con obras como No hay camino al paraíso,  Clase y Animales hasta en la sopa.


Mejor conocido por su novela El gran Gatsby, Fitzgerald lego geniales cuentos como El extraño caso de Benjamin Button, El diamante tan grande como el Ritz y Volver a Babilonia.

Con novelas como El proceso, El castillo y La metamorfosis (para muchos un cuento largo), Kafka se ganó un lugar primordial en la literatura. Sin embargo, fue gran escritor de cuentos con títulos como Ante la ley, La colonia penitenciaria, La condena, Un artista del hambre y Un artista del trapecio.

Más conocido por novelas como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera o El coronel no tiene quien le escriba, García Márquez cultivó con pasión el género del cuento, entre los cuales están algunos muy conocidos como El rastro de tu sangre en la nieve, Sólo vine a hablar por teléfono y El ahogado más hermoso del mundo.

Un autor de una brevísima obra: dos libros, dos obras maestras, dos géneros. Su novela Pedro Páramo es una de las mayores de la literatura latinoamericana, y su libro de cuentos El llano en llamas una de las cimas del cuento. Macario, No oyes ladrar los perros y Luvina, son ejemplos de su maestría.

Gran novelista autor de Rayuela, Cortázar fue un cuentista único y maravilloso. Cuentos como  La noche boca arriba, La autopista del sur, Casa tomada y Las babas del diablo son una muestra de ello.

La novela Fahrenheit 451 es considerada un hito de la novela distópica y un clásico del siglo XX. Pero Bradbury escribió también grandes cuentos como El ruido de un trueno, La sabana y La sirena. 

Con novelas como La isla del tesoro y El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, Stevenson se transformó en un clásico de la literatura universal. Cuentos como Markheim, El diablo en la botella y El ladrón de cadáveres, demuestran su grandeza como cuentista.

martes, 1 de julio de 2014

Los 10 Mejores Libros de Cuento de la Literatura Hispanoamericana

Hispanoamerica tiene una inagotable cantidad de cuentistas y cuentos que se cuentan entre los mejores de la literatura universal. Recomendamos aquí  10 de los Mejores Libros de Cuento de la Literatura Hispanoamericana, que si bien es una lista en la que faltará alguno, seguro los lectores encontrarán en estas 10 obras un caudal de buenas historias. ¿Qué otro libro de cuentos hispanoamericano recomiendan?

Juan José Arreola (1952)

Horacio Quiroga (1917)

Julio Ramón Ribeyro (1958)

Gabriel García Márquez (1992)

Jorge Luis Borges (1949)

Juan Rulfo (1953)

Jorge Luis Borges (1944)

Julio Cortázar (1956)

Julio Cortázar (1959)

Adolfo Bioy Casares (1948)

lunes, 16 de junio de 2014

10 Grandes Cuentistas de la Literatura Hispanoamericana

Hispanoamerica ha dado varios de los grandes maestros del cuento universal. Compartimos aquí una lista con 10 Grandes Cuentistas de la Literatura Hispanoamericana, que no son los únicos, ya que la lista podría ser más larga. De cada uno pueden leer algunos cuentos recomendados haciendo click sobre sus respectivos títulos. La lista está por orden alfabético.

(Argentina, 1914-1999)

Libros de cuentos: La trama celeste (1948), Historia prodigiosa (1956), Guirnalda con amores (1959), El lado de la sombra (1962), El gran serafín (1967), El héroe de las mujeres (1978), Historias desaforadas (1986), Una muñeca rusa (1990), Una magia modesta (1997), Historias fantásticas (1998)




(Uruguay, 1902-1964)

Libros de cuentos: Fulano de Tal (1925), Libro sin tapas (1929), La cara de Ana (1930), La envenenada (1931), Por los tiempos de Clemente Colling (1942), El caballo perdido (1943), Nadie encendía las lámparas (1950), La casa inundada (1960), El cocodrilo (1962)

Algunos cuentos recomendados: El cocodrilo, La casa inundada, Muebles "El canario"



(Colombia, 1927-2014)

Libros de cuentos: Los funerales de la Mamá Grande (1962), Ojos de perro azul (1972), La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), Doce cuentos peregrinos (1992)



(Uruguay, 1878-1937)

Libros de cuentos: El crimen del otro (1904), Cuantos de amor de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918), El salvaje (1920), El desierto (1924), Los desterrados (1926), Suelo natal (1931), Más allá (1935)




(Argentina, 1899-1986)

Libros de cuentos: Historia universal de la infamia (1935), Ficciones (1944), El Aleph (1949), El informe de Brodie (1970), El libro de arena (1975)





(México, 1918-2001)

Libros de cuentos: Confabulario (1952), Palindroma (1971), Bestiario (1972)

Algunos cuentos recomendados: El guardagujas, Parábola del trueque, La migala




(México, 1917-1986)

Libros de cuentos: El llano en llamas (1953)






(Argentina, 1914-1984)

Libros de cuentos: Bestiario (1951), Final del juego (1956), Las armas secretas (1959), Todos los fuegos el fuego (1966), Octaedro (1974), Alguien que anda por ahí (1971), Queremos tanto a Glenda (1980), Deshoras (1982)

Algunos cuentos recomendados: La noche boca arriba, Casa tomada, La autopista del sur



(Perú, 1929-1994)

Libros de cuentos: Los gallinazos sin plumas (1955), Cuentos de circunstancias (1958), Las botellas y los hombres (1964), Tres historias sublevantes (1964), Los cautivos 1972), El próximo mes me nivelo (1972), 
Silvio en El Rosedal (1977), Sólo para fumadores (1987), Relatos santacrucinos (1992)

Algunos cuentos recomendados: El banquete, Los gallinazos sin plumas, La insignia



(Chile, 1953-2003)

Libros de cuentos: Llamadas telefónicas (1997), Putas asesinas (2001)

Algunos cuentos recomendados: Sensini, Llamadas telefónicas, Playa


lunes, 19 de mayo de 2014

100 Grandes Cuentos de la Literatura Latinoamericana

Hemos elaborado esta lista con 100 Grandes Cuentos de la Literatura Latinoamericana. No son los únicos, ni pretendemos una lista de los mejores, más bien queremos compartir cien grandes obras de la narrativa breve generada en latinoamerica.


  1. Accidentado paseo a Moka - Roberto Arlt
  2. Acuérdate - Juan Rulfo
  3. A la deriva - Horacio Quiroga
  4. Amor - Clarice Lispector
  5. Anacleto Morones - Juan Rulfo
  6. Axolotl - Julio Cortázar
  7. Baby H.P. - Juan José Arreola
  8. Carta a una señorita en París - Julio Cortázar
  9. Casa tomada - Julio Cortázar
  10. Continuidad de los parques - Julio Cortázar
  11. Corazones solitarios - Rubem Fonseca
  12. De balística - Juan José Arreola
  13. ¡Diles que no me maten! - Juan Rulfo
  14. Dos cuentos católicos - Roberto Bolaño
  15. El ahogado más hermoso del mundo - Gabriel García Márquez
  16. El Aleph - Jorge Luis Borges
  17. El alienista - J.M. Machado de Assis
  18. El almohadón de plumas - Horacio Quiroga
  19. El avión de la bella durmiente - Gabriel García Márquez
  20. El balcón - Felisberto Hernández
  21. El banquete - Julio Ramón Ribeyro
  22. El cocodrilo - Felisberto Hernández
  23. El desierto - Horacio Quiroga
  24. El guardagujas - Juan José Arreola
  25. El gusano - Roberto Bolaño
  26. El hijo - Horacio Quiroga
  27. El informe de Brodie - Jorge Luis Borges
  28. El jorobadito - Roberto Arlt
  29. El llano en llamas - Juan Rulfo
  30. El marqués y los gavilanes - Julio Ramón Ribeyro
  31. El milagro secreto - Jorge Luis Borges
  32. El ojo Silva - Roberto Bolaño
  33. El perseguidor - Julio Cortázar
  34. El primer beso - Clarice Lispector
  35. El prodigioso miligramo - Juan José Arreola
  36. El rastro de tu sangre en la nieve - Gabriel García Márquez
  37. El reloj de oro - J.M. Machado de Assis
  38. El sur - Jorge Luis Borges
  39. En memoria de Paulina - Adolfo Bioy Casares
  40. Es que somos muy pobres - Juan Rulfo
  41. Felicidad clandestina - Clarice Lispector
  42. Feliz año nuevo - Rubem Fonseca
  43. Funes el memorioso - Jorge Luis Borges
  44. La autopista del sur - Julio Cortázar
  45. La canción de Peronelle - Juan José Arreola
  46. La carne - Virgilio Piñera
  47. La casa inundada - Felisberto Hernández
  48. La casa de Asterión - Jorge Luis Borges
  49. La cena - Clarice Lispector
  50. La gallina degollada - Horacio Quiroga
  51. La insignia - Julio Ramón Ribeyro
  52. La insolación - Horacio Quiroga
  53. La migala - Juan José Arreola
  54. La molicie - Julio Ramón Ribeyro
  55. La noche boca arriba - Julio Cortázar
  56. La partida del tren - Clarice Lispector
  57. La primera nevada - Julio Ramón Ribeyro
  58. La santa - Gabriel García Márquez
  59. La señorita Cora - Julio Cortázar
  60. La trama celeste - Adolfo Bioy Casares
  61. Las babas del diablo - Julio Cortázar
  62. Las moscas - Horacio Quiroga
  63. Las ruinas circulares - Jorge Luis Borges
  64. Llamadas telefónicas - Roberto Bolaño
  65. Los dos reyes y los dos laberintos - Jorge Luis Borges
  66. Los funerales de la Mamá Grande - Gabriel García Márquez
  67. Los gallinazos sin plumas - Julio Ramón Ribeyro
  68. Los hombres fieras - Roberto Arlt
  69. Luvina - Juan Rulfo
  70. Macario - Juan Rulfo
  71. Margarita o el poder de farmacopea - Adolfo Bioy Casares
  72. Mejor que arder - Clarice Lispector
  73. Misa de gallo - J.M. Machado de Assis
  74. Muebles "El canario" - Felisberto Hernández
  75. Natación - Virgilio Piñera
  76. No oyes ladrar los perros - Juan Rulfo
  77. Nos han dado la tierra - Juan Rulfo
  78. Ojos de perro azul - Gabriel García Márquez
  79. Otro cuento ruso - Roberto Bolaño
  80. Parábola del trueque - Juan José Arreola
  81. Para un final presto - José Lezama Lima
  82. Paseo Nocturno - Rubem Fonseca
  83. Playa - Roberto Bolaño
  84. Por las azoteas - Julio Ramón Ribeyro
  85. Rahutia la bailarina - Roberto Arlt
  86. Restos del carnaval - Clarice Lispector
  87. Semejante a la noche - Alejo Carpentier
  88. Sensini - Roberto Bolaño
  89. Silvio en El Rosedal - Julio Ramón Ribeyro
  90. Sólo para fumadores - Julio Ramón Ribeyro
  91. Sólo vine a hablar por teléfono - Gabriel García Márquez
  92. Talpa - Juan Rulfo
  93. Ulrica - Jorge Luis Borges
  94. Últimos atardeceres en la tierrra - Roberto Bolaño
  95. Un día de estos - Gabriel García Márquez
  96. Un hombre célebre - J.M. Machado de Assis
  97. Una flor amarilla - Julio Cortázar
  98. Una gallina - Clarice Lispector
  99. Una reputación - Juan José Arreola
  100. Viaje a la semilla - Alejo Carpentier


lunes, 24 de marzo de 2014

10 Grandes Cuentos de Julio Cortázar


1. Axolotl
Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl. El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada... Seguir leyendo

2. Carta a una señorita en París
Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire, esas que en su casa preservan la música de la lavanda, el aletear de un cisne con polvos, el juego del violín y la viola en el cuarteto de Rará... Seguir leyendo

3. Casa tomada
Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina... Seguir leyendo

4. Continuidad de los parques
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles... Seguir leyendo

5. El perseguidor
Dédée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba bien, y he ido en seguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso. Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere leer el diario o verse la cara... Seguir leyendo

6. La autopista del sur
Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de tarde y, apenas salidos de Fontainbleau, han tenido que ponerse al paso, detenerse, seis filas a cada lado... Seguir leyendo

7. La noche boca arriba
A mitad del largo zaguán del hotel pensó que debía ser tarde y se apuró a salir a la calle y sacar la motocicleta del rincón donde el portero de al lado le permitía guardarla. En la joyería de la esquina vio que eran las nueve menos diez; llegaría con tiempo sobrado adonde iba. El sol se filtraba entre los altos edificios del centro, y él -porque para sí mismo, para ir pensando, no tenía nombre- montó en la máquina saboreando el paseo. La moto ronroneaba entre sus piernas, y un viento fresco le chicoteaba los pantalones... Seguir leyendo

8. La señorita Cora
No entiendo por qué no me dejan pasar la noche en la clínica con el nene, al fin y al cabo soy su madre y el doctor De Luisi nos recomendó personalmente al director. Podrían traer un sofá cama y yo lo acompañaría para que se vaya acostumbrando, entró tan pálido el pobrecito como si fueran a operarlo en seguida, yo creo que es ese olor de las clínicas, su padre también estaba nervioso y no veía la hora de irse, pero yo estaba segura de que me dejarían con el nene... Seguir leyendo

9. Las babas del diablo
Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servirán de nada. Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así: tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. Qué diablos... Seguir leyendo

10. Una flor amarilla
Parece una broma, pero somos inmortales. Lo sé por la negativa, lo sé porque conozco al único mortal. Me contó su historia en un bistró de la rue Cambronne, tan borracho que no le costaba nada decir la verdad aunque el patrón y los viejos clientes del mostrador se rieran hasta que el vino se les salía por los ojos... Seguir leyendo

miércoles, 7 de agosto de 2013

10 Consejos de Julio Cortázar para escribir un cuento

10 Consejos de Julio Cortázar para escribir cuentos:


1. No existen leyes para escribir un cuento, a lo sumo puntos de vista.

“Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes… no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable”. (Algunos aspectos del cuento)

2. El cuento es una síntesis centrada en lo significativo de una historia.

El cuento es “…una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia”… “Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el "clímax" de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos”. (Algunos aspectos del cuento)

3. La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.

“Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario. Tomen ustedes cualquier gran cuento que prefieran, y analicen su primera página. Me sorprendería que encontraran elementos gratuitos, meramente decorativos”. (Algunos aspectos del cuento)

4. En el cuento no existen personajes ni temas buenos o malos, existen buenos o malos tratamientos.

“…en literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema”. “Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”… “Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores”. (Algunos aspectos del cuento)

5. Un buen cuento nace de la significación, intensidad y tensión con que es escrito; del buen manejo de estos tres aspectos.

“…el cuentista trabaja con un material que calificamos de significativo... El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo… al punto que un vulgar episodio doméstico… se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico… los cuentos de Katherine Mansfield, de Chéjov, son significativos, algo estalla en ellos mientras los leemos y nos proponen una especie de ruptura de lo cotidiano que va mucho más allá de la anécdota reseñada”… “La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista”. (Algunos aspectos del cuento)

6. El cuento es una forma cerrada, un mundo propio, una esfericidad.

Señala Horacio Quiroga en su decálogo: “Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”. (Del cuento breve y sus alrededores)

7. El cuento debe tener vida más allá de su creador.

“…cuando escribo un cuento busco instintivamente que sea de alguna manera ajeno a mí en tanto demiurgo, que eche a vivir con una vida independiente, y que el lector tenga o pueda tener la sensación de que en cierto modo está leyendo algo que ha nacido por sí mismo, en sí mismo y hasta de sí mismo, en todo caso con la mediación pero jamás la presencia manifiesta del demiurgo”. (Del cuento breve y sus alrededores)

8. El narrador de un cuento no debe dejar a los personajes al margen de la narración.

“Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra”. “La narración en primera persona constituye la más fácil y quizá mejor solución del problema, porque narración y acción son ahí una y la misma cosa… en mis relatos en tercera persona, he procurado casi siempre no salirme de una narración strictu senso, sin esas tomas de distancia que equivalen a un juicio sobre lo que está pasando. Me parece una vanidad querer intervenir en un cuento con algo más que con el cuento en sí”. (Del cuento breve y sus alrededores)

9. Lo fantástico en el cuento se crea con la alteración momentánea de lo normal, no con el uso excesivo de lo fantástico.

“El génesis del cuento y del poema es sin embargo el mismo, nace de un repentino extrañamiento, de un desplazarse que altera el régimen “normal” de la conciencia”… “Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase a ser también la regla sin desplazar las estructuras ordinarias entre las cuales se ha insertado…  la peor literatura de este género es sin embargo la que opta por el procedimiento inverso, es decir el desplazamiento de lo temporal ordinario por una especie de “full-time” de lo fantástico, invadiendo la casi totalidad del escenario con gran despliegue de cotillón sobrenatural”. (Del cuento breve y sus alrededores)

10. Para escribir buenos cuentos es necesario el oficio del escritor.

“…para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse este secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión… tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son el producto de lo que antes llamé el oficio de escritor”. (Algunos aspectos del cuento)